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Vía Multimedia | 20 August, 2017

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Empresas B: Redefiniendo el sentido del éxito en los negocios

19 Diciembre, 2016
 
Empresas B: Redefiniendo el sentido del éxito en los negocios
Fabiana
POR:

 

Las Empresas B redefinen el sentido del éxito empresarial, usando la fuerza del mercado para dar solución a problemas sociales y ambientales. Este nuevo tipo de empresa amplía el deber fiduciario de sus accionistas para incorporar intereses no financieros, cumpliendo el compromiso de generar impactos positivos socioambientales, operando con altos estándares de desempeño y transparencia.  Todo esto con la visión de una economía donde el éxito se mida por el bienestar de las personas, las sociedades y la naturaleza.
Este nuevo paradigma empresarial nace en 2006 en Estados Unidos de la mano de B Lab –creadora del modelo– y llega a América Latina en 2012 a través de Sistema B. Esta firma cataliza actores clave del ecosistema en la región –inversores de impacto, grandes compradores públicos y privados, académicos, funcionarios públicos y políticos, líderes de opinión, ONG y consumidores– impulsando un entorno propicio para cambiar la manera convencional de hacer negocios y facilitar la evolución de la economía hacia la sostenibilidad.
El movimiento B se inscribe en la tendencia global en torno al papel que debe jugar el sector privado como agente de desarrollo, debate del cual han surgido otros modelos económicos alternativos como la economía circular, el valor compartido y las empresas de beneficio e interés colectivo.
En este sentido, Ana Mercedes Botero, directora de Innovación Social de CAF, destaca el rol de la institución en la construcción de esta visión. “Contribuimos con impulsar al sector privado como agente de cambio y con la creación de una nueva economía que genere sociedades más justas y más humanas en línea con nuestra misión institucional”.
La alianza del movimiento B y CAF comprende el desarrollo de legislaciones favorables a las empresas con propósito; la consolidación de una red global de conocimiento que sistematice modelos de negocio de triple impacto; y la generación de una oferta de valor atractiva para estas empresas, que incluye el fortalecimiento y difusión de herramientas de medición de impacto y de benchmarking social y ambiental. Para poderse certificar como Empresa B, las firmas deben medir su desempeño a través de la Evaluación de Impacto B  en cinco ámbitos sobre los que influye la acción de la organización –su modelo de negocio, gobernanza, empleo, medio ambiente y comunidad— y obtener un puntaje mínimo.
Temas como cadena de valor inclusivo, responsabilidad, prácticas ambientales, participación accionaria de los trabajadores y políticas de relacionamiento con proveedores son algunos de los aspectos que incluye esta medición de impacto, que en definitiva es un instrumento que provee a las empresas de un completo diagnóstico sobre su gestión socio-ambiental con el propósito de orientar sus esfuerzos hacia la sostenibilidad.

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